Servicio al cliente

Servicio al cliente

miércoles, 14 de diciembre de 2016

LA SERVUCCION: Una herramienta para la gestión

El concepto de servucción está relacionado con una visión particular de la gestión de las empresas u organismos prestadores de servicio, que se fundamenta en la aplicación de un modelo gerencial que equipara la “producción” como fabricación del producto, con la “servucción” como
la fabricación del servicio. En este modelo se involucra todo un sistema que muestra un servicio como la parte visible de la organización, en que un estilo de gerencia basado en un conjunto de procesos, procedimientos y actividades, orienta las acciones para la fabricación, distribución y consumo un determinado servicio. En el presente estudio se intenta dar respuesta a un conjunto de interrogantes que surgen cuando se deslinda el entramado conceptual entre producción y
servucción. Para tal efecto, se utiliza esquema de investigación explicativa de argumentación bibliográfica y sustentación “racional-idealista”, que presenta argumentos para considerar la servucción como modelo a partir del cual se establecen los indicadores de calidad de la gerencia de servicios.

Introducción

En el mundo empresarial y específicamente al tratar temas de gerencia, existe un convencimiento generalizado acerca de las bondades que genera el hecho de poner énfasis en la calidad como resultante de la complejidad de un sistema de fabricación de servicios. La exaltación de la calidad de los servicios, es lo que hace de la servucción la característica diferencial cada vez más importante para la supervivencia de las empresas de servicios, cualquiera que sea su naturaleza y su ámbito de administración, es decir, bien sean públicas o privadas. Es lo que permite entender que para hacer referencia a los procesos de fabricación de un servicio, ineludiblemente se está señalando el requerimiento para exaltar su calidad.

El término calidad es amplio y multidimensional con distintas interpretaciones; ha sido definido, unas veces, desde perspectivas diferenciables pero no excluyentes, que muestran las categorías conceptuales y operacionales como “calidad objetiva” versus “calidad subjetiva”, “calidad interna versus calidad externa” ; y en otros casos, desde perspectivas antagónicas, no incluyentes que muestran referentes teórico-prácticos como “calidad estática” versus “calidad dinámica”,
“calidad absoluta” versus “calidad relativa”.

En la literatura y en la práctica organizativa se han identificado seis conceptos de calidad; cinco de ellos son aproximaciones parciales, tales como, la calidad como excelencia, la calidad como conformidad a determinadas especificaciones, la calidad como uniformidad, la calidad como aptitud para el uso, y la calidad como satisfacción de las expectativas del cliente. La calidad en los dos primeros conceptos, hace referencia al producto, y en los siguientes, la calidad hace mención a los procesos, al sistema y al servicio. El concepto referido a “satisfacción de expectativas del cliente” muestra la calidad como creación de valor, entendida como el grado de satisfacción de las expectativas de todos los grupos clave, de interés en la organización; este concepto configura exhaustivamente el dominio de la calidad, referido a la empresa en su conjunto, y a su sistema de valor. Por tal razón, las empresas consideradas por la naturaleza básica de sus operaciones como empresas de servicios, necesitan contar con una gestión de calidad orientada a la satisfacción del cliente; mediante la cual se minimicen debilidades como la improvisación en el trato con clientes internos y externos, aspecto en el cual estratégicamente se tiene que dar paso a la redefinición de las relaciones inter e intraoperacionales, como la base de un modelo de gerencia de los servicios.

Para mejorar el servicio mediante la gestión de calidad, se debe medir su calidad, antes de programar y realizar cambios; para tal efecto, se requiere que estén suficientemente clarificados el servicio y el concepto de medida de la calidad, partiendo del hecho de que lo que no puede medirse no puede mejorarse. Ahora bien, la calidad de servicio viene dada por la proximidad entre el servicio esperado y el servicio percibido; de manera que la calidad de servicio mide el grado en que los requisitos deseados por el cliente son percibidos por él tras forjarse una impresión del servicio recibido. 

También se entiende que la calidad del servicio es una medida de la satisfacción del cliente, es decir, la percepción del cliente sobre el grado en que se han cumplido sus requisitos. No obstante, cuando los requisitos del cliente se han pactado con él y la empresa los ha cumplido, una elevada satisfacción del cliente no siempre estaría asegurada. Entonces, para asegurar la calidad final de servicio se deben atender esencialmente varios factores; dentro de los más relevantes se considera que dicha calidad va a estar en relación, en primer lugar, con la eficacia de la empresa en la gestión de las expectativas de los clientes; en segundo lugar, con la experiencia de los clientes con productos de la competencia; y en tercer lugar, la calidad final de servicio está en relación con la estrategia de comunicación de la empresa y las opiniones de terceros; lo cual marca un indicador de calidad donde prevalece la consideración al cliente.

Se entiende así que la percepción de la calidad de un servicio es absolutamente diferente a la percepción de calidad asociada a un producto, en la cual puede incluso manejarse indicadores de calidad sin que el cliente haya tenido una experiencia de consumo con aquél, pues dicha percepción se origina de la imagen y la reputación que la empresa se haya labrado. Por consiguiente, en la fabricación de un bien a diferencia de la fabricación de un servicio, aunque las quejas de los clientes sean un indicador habitual de una baja satisfacción, la ausencia de reclamos no implica necesariamente una elevada satisfacción de los consumidores y por ende un marcador de calidad.

Es en este contexto de la fabricación del servicio, surge la definición de servucción término que data desde la década de 1990 cuyo sistema está definido con la misma rigurosidad que para la fabricación de un producto. Se trata entonces de un sistema con todas las consecuencias que esto acarrea, sobre todo, en lo que se refiere al rigor necesario en cuanto a la concepción y la puesta en funcionamiento, para llegar a un servicio de calidad. Pero, la gran diferencia en relación con la fabricación de un producto reside en el hecho de que el cliente forma parte integrante del sistema de servucción, él es uno de los actores, a la vez productor y consumidor.


La servucción y la calidad del servicio.



La servucción en la empresa de servicios es la organización sistemática y coherente de todos los elementos físicos y humanos de la relación cliente-empresa, necesaria para la prestación
de un servicio bajo indicadores de calidad del servicio. Entre los elementos de este sistema de servucción se encuentran el cliente (consumidor, implicado en la fabricación del servicio), el soporte físico (soporte material), el personal en contacto (persona en contacto directo con el cliente), el servicio (este resultado constituye el beneficio que debe satisfacer la necesidad del cliente), el sistema de organización interna (no visible para el cliente, funciones clásicas de la empresa) y por último, los demás clientes (intercambio de comunicación entre clientes).

La gestión de calidad de los sistemas de servucción abarca operaciones y flujos de información y respuesta, entre todos estos sistemas que conforman el esquema de servucción. En el lenguaje utilizado por las empresas orientadas al servicio o de servicios, se hace mención a la palabra operaciones en lugar de producción; se trata en realidad de la gestión de la, o de las servucciones. Pese a la alusión explícita a servicios y servucción, la mayor parte de las técnicas y de las reglas de decisión de la administración de la producción, deben ser aplicadas en la administración y/o fabricación de servicios, teniendo siempre en cuenta que no se trata de una fábrica ordinaria por cuanto el cliente participa en el proceso y por eso debe ser administrado.

Ahora bien, para dar satisfacción al cliente es necesario conocer sus expectativas, necesidades, gustos y preferencias para diseñar el servicio, diseño que debe incluir elementos de evaluación y medida para saber si el objetivo se está cumpliendo, y conocer cuáles son los puntos que se deben mejorar para consolidar la relación con el cliente y asegurar el futuro de las expectativas que se comportan como indicador de la calidad del servicio.

La prestación del servicio, independientemente del tipo o naturaleza del ente prestador del servicio, necesita estar definida en términos de características que, aunque no siempre son observables por el cliente, le afectan directamente. Es por ello, que tanto los requisitos para la fabricación de un servicio como la prestación del servicio en sí, necesitan ser evaluados tomando como base criterios definidos
de aceptación, para que las exigencias del servicio sean detectables y medibles, por tanto, evaluables y controlables, aspecto en el cual se fundamenta la gestión de la calidad de servicios.

Medición y registro como fundamento de la gestión de la calidad del servicio

Todo ente fabricante y prestador de servicios, de acuerdo a sus características, debe crear una metodología propia, operativa, sencilla y fiable para evaluar el servicio, considerando sus propios requerimientos, en lo cual debe prevalecer la consideración a los aspectos medibles en relación al cliente. Es precisamente por medio de la evaluación de los clientes que se logra conocer su percepción del servicio, que como mecanismo de control de la calidad permita establecer mejoras, para contar con clientes satisfechos, y generar los indicadores de la calidad del servicio.

Para medir la satisfacción del servicio se puede partir de características e indicadores generales. Se señalan, en primer lugar, un grupo de indicadores cuantitativos relativos a la cantidad, número o grado. Estos hacen referencia entre otros aspectos a ¿cuánto tiempo tiene que esperar para ser atendido en un hospital?, ¿cuánto tiempo se tarda en entregar una encomienda o una pizza?, ¿cuántas llamadas hace para una reservación en un hotel?, ¿cuántas visitas realiza a su proveedor de energía eléctrica para solventar una avería? En segundo lugar, se manejan los indicadores cualitativos, los cuales están determinados por un grupo de características relativas a la cualidad, temperatura, sabor, estética, atención y confianza en el servicio.

Aspectos conexos en la estimación de la respuesta del cliente

El reconocimiento por parte del cliente del aumento de su participación en la fabricación (hasta la prestación) del servicio, puede variar con la cultura del servicio, con el contexto de la prestación del servicio y con el tipo de relación de dominación que puede existir entre el cliente y la empresa. Específicamente, en lo relativo a la cultura de servicio se puede afirmar que la interacción entre clientes y prestadores del servicio está fuertemente influenciada por rasgos culturales, lo que se traduce como un evidente nivel de implicación del personal en contacto. Según, sea alta o baja, la participación del cliente no se prestará el servicio de la misma forma; en tal sentido, la participación del cliente en este proceso de fabricación del servicio, requiere un mecanismo de educación del cliente y del personal, en el cual se transmitan como aspectos mínimos, los valores, principios y conjunto de criterios en los cuales se sustenta la servucción.





http://eco.unne.edu.ar/contabilidad/costos/iapuco/trabajo25_iapuco.pdf

HERRAMIENTAS Y ESTRATEGIAS DEL SERVICIO




INTRODUCCIÓN

Importa para la Gerencia que cada organización y sus unidades posean una estrategia del servicio claramente establecida. Una estrategia del servicio, es una fórmula característica para la prestacn de un servicio; esa estrategia es inherente a una premisa de beneficio bien escogida que tiene valor para el cliente y que establece una posición competitiva real.

La comunicacn es parte importante para brindar un servicio excelente. ¿Por qué? Porque de la comunicacn que reciben los clientes, por parte de quien da la cara al cliente cuando presta un servicio de la empresa, el cliente va formando sus expectativas respecto al servicio que va a recibir.

Por momento de verdad entendemos el instante justo en que e cliente experimenta el contacto con el servicio que la empresa le ofrece y obtiene una impresión sobre la calidad de su servicio. Vale aclarar que, no necesariamente el momento de verdad se da a través del contacto personal, ya que puede emitirse un juicio a partir del contacto con las instalaciones de la empresa, equipos, mantenimiento, etc.

A continuacn comprenderemos cuales son aquellas herramientas y estrategias que debemos tener presente para prestar siempre un servicio de calidad y entender que entre ellas se complementan y que no tiene que volverse algo rutinario porque lo rutinario hace que se pierda la conciencia de estar prestando un servicio de excelente calidad y si se pierde esto solo se consegui al fracaso sin importar que el producto que se venda sea el mejor.






                  MOMENTOS DE VERDAD EN EL SERVICIO AL CLIENTE



En los últimos años, compañías como bancos, tiendas, aerolíneas y de servicios de telecomunicaciones, han dedicado una gran parte de su tiempo a retener a sus clientes actuales, ya que como lo han demostrado investigaciones, el costo de mantenerlos es mucho más bajo que adquirir uno nuevo.

El éxito de estas estrategias de retencn de penden en cómo se profundiza la relación con el cliente y cómo se logra traducir eso en lealtad y en mayor venta de bienes y servicios. La mayoría de los veces esto tiende abordarse mediante


un sistema de CRM, sin embargo esto no basta; ya que lo que generalmente hace falta es una conexión emocional entre el cliente y los empleados de primera línea, algo que transforma la incredulidad en confianza con una marca.

Esa conexión emocional  es la que explica cómo las compañías que ofrecen excelente servicio al cliente generan lealtad durante esos momentos de la verdad”.

Los momentos de la verdad son esas pequeñas interacciones (como por ejemplo, una tarjeta de crédito perdida, un vuelo cancelado o consejos de cómo invertir el dinero) cuando los clientes invierten una alta carga emocional en el resultado. El manejo impecable de estos momentos requiere respuestas razonadas y cuidadosas que pongan de primero las necesidades emocionales del cliente, antes que las necesidades de la empresa o las agendas de los empleados.

Sin embargo, un momento de la verdad no necesariamente lo determina el contacto humano. Cuando el cliente llega al lugar del servicio y entra en contacto con cualquier elemento de la empresa (infraestructura, señalamientos, oficinas, etc.), es también un momento de la verdad.

Para poder ofrecer un mejor servicio al cliente,  se requiere controlar cada momento de la verdad. El cliente desconoce las estrategias, procesos, sistemas, áreas, departamentos, problemas y éxitos de la empresa. Sólo conoce lo que la empresa hace por él en ese momento y a partir de ello califica la calidad del servicio.

Es por ello, que el servicio debe buscar como estrategia que todos esos momentos se dirijan a la satisfacción de las necesidades prácticas y personales del cliente.





Ciclo del servicio

Los momentos de la verdad no se presentan al azar, generalmente ocurren en una secuencia gica y medible, lo que permite identificar con precisión las mejoras requeridas para proporcionar los servicios.

La forma más sencilla de representarlos es a través del ciclo del servicio.

El ciclo del servicio es la secuencia completa de los momentos de la verdad que el cliente experimenta desde el día en que solicita un servicio.

El ciclo del servicio nos permite visualizar la panorámica general de nuestros momentos de la verdad, identificar el momento en el que se participa directamente con los clientes, a como para determinar áreas de oportunidad que permitan mejorar el servicio.

Es importante resaltar que los empleados sólo ofrecerán un buen servicio al cliente, y se desempeñarán bien durante esos momentos de la verdad, solo si saben claramente lo que tienen que hacer y por qué. (La parte del qué tiene que ver con la razón y la parte del por qué con la emoción que los motiva y da sentido a lo que hacen) Como cualquier buena historia, la respuesta a todas estas preguntas debe ser clara e interesante.

En este sentido, la inteligencia emocional juega un papel clave en el servicio al cliente. Si bien es cierto que en gran parte esta es una habilidad innata en la persona, las organizaciones pueden dar pasos para incrementar este tipo de inteligencia en sus empleados de primera línea. Hacerlo, traemejores interacciones con el cliente y por ende mayor rentabilidad.



LA COMUNICACIÓN




Sin duda, la comunicación es una necesidad humana. Desde los tiempos primitivos, el hombre debió establecer códigos de comunicación que le permitieran intercambiar sentimientos, opiniones y pareceres sobre las cosas. De ese modo, a través de esos códigos compartidos, nació el lenguaje, manifestación de la capacidad humana de establecer un código común (comunicación=”comunidad”) para la relación personal.

La comunicación humana, por tanto, puede ser definida desde dos puntos de vista:

•         Como proceso, la comunicaces  el proceso por  el que un sujeto transmite algo (un objeto) y éste es recibido, descodificado e interpretado de forma adecuada por otro sujeto, producndose en él una respuesta. Por tanto, comunicar es conseguir que alguien haga algo a través del uso del lenguaje adecuado.

•         Como competencia personal, la comunicación es la capacidad de emitir mensajes claros y convincentes a partir del uso de todo tipo de estrategias. Por tanto, en este sentido, comunicar es ser capaz de conseguir que alguien quiera hacer lo que tiene que hacer.

A continuacn iremos estudiando cuáles son las estrategias que permiten el proceso de comunicacn eficaz y los comportamientos propios de quien es competente en el ejercicio de su capacidad comunicativa.



Qué no es comunicación?

Si mantenemos las dos acepciones que habíamos visto para acercarnos al concepto de comunicación, podemos definir algunos comportamientos que no son actos de comunicación:


•     Transmitir algo sin que ese algo se entienda.

•    Transmitir algo sin que ese algo se “sienta plenamente por quien lo
recibe.

•    Transmitir algo sin que quien lo recibe trasmita respuesta a ese esmulo.

•    Transmitir algo usando un lenguaje inadecuado.

•    Transmitir algo de forma inoportuna, en un contexto inadecuado.

•    La capacidad de hablar mucho sin decir nada (palabrería overborrea).

•    El afán por hablar siempre y en todo momento, la “incontinencia verbal”.

•   El escucharse a uno mismo al hablar y no escuchar al otro.

•   El acto de hablar sin pensar lo que vamos a decir.

•   El acto de hablar sobre algo sin conocerlo de veras.

A partir de estos ejemplos queda claro que comunicar es siempre interactuar con quien comunicamos y que comunicar es escuchar y aportar algo a la persona que nos escucha.




Elementos de la comunicación humana.

Todo proceso de comunicación supone que alguien dice algo a alguien, y lo hace con algo, por algo y en algún lugar o momento. Así:

• El alguien que dice algo es el emisor.

• El algo que se dice es el mensaje.

• El alguien a quien se dice es el receptor.

• El algo con lo que se comunica es el mensaje, generalmente reforzado por un código y enviado a través de un canal (la voz, un tefono, un cable de TV…).



• El  por  algo es  la  razón,  fin  y  objetivos  de  la  comunicación.  Lo denominamos contexto. También forma parte del contexto de la comunicacn el lugar o momento en que ésta se lleva a cabo.




Claves de un emisor eficaz

El emisor suele ser quien inicia el proceso de comunicación, el punto desde el que se envía (emisor=emitir”) el mensaje. Un buen emisor cuida los siguientes comportamientos:

•Sabqué quiere decir exactamente: pensará antes de hablar.

• Sab para qué quiere decir lo que va a decir: tend un objetivo al hablar.

• Sab perfectamente a quién va a decir lo que va a decir: conocerá, al menos en algo, al receptor.

• Sab dónde va a decir lo que quiere decir: conocerá el entorno o contexto de la comunicación.

• Sabrá cómo lo va a decir: preparará a fondo su mensaje.

• Sabqué es lo que su interlocutor quiere oír: ejercitará la empaa.

• Sab darse  cuenta  de  cómo  está  influyendo  en  el  receptor:  será simtico.

• Sabescuchar al otro: tendpaciencia.

Su compromiso particular con este tipo de comportamientos le ayudará a ser un emisor más eficaz, y, por tanto, a comunicar mejor.





Claves de un receptor eficaz

El receptor suele ser el punto de llegada de un mensaje determinado. Es la persona a la que se dirige el emisor. Todos, en nuestra vida diaria, somos alternativamente emisores y receptores de mensajes. Un receptor eficaz debeejercitar todos los comportamientoque hemos visto para el emisor,  pero, además…

•         Deberá tener capacidad de descubrir lo esencial del mensaje enviado por el emisor: tendrá capacidad de síntesis.

•         Deberá ser capaz de juzgar el mensaje que recibe por el mensaje en mismo, no por la mayor o menor conexión o sintonía que tenga con el emisor: un



buen receptor jamás prejuzga al emisor ni descalifica el mensaje por dichos prejuicios.

•         Un buen receptor se esfuerza por entender: es comprensivo.

•         Un buen receptor acompaña al emisor, e incluso le ayuda a que se de cuenta de cómo está interpretando su mensaje: maneja bien el feedback.

•         Un buen receptor evita las distracciones y se centra en el mensaje que está escuchando.

•         Un buen receptor, cuando no entienda algo, preguntará, demostra por tanto, capacidad de aprendizaje, curiosidad, interés.

•         Un buen receptor atenderá paso a paso a las razones del emisor, estando preparado para responder cuando sea oportuno: ejercitala escucha activa.




Las claves de un mensaje perfecto

Un emisor o un receptor excelentes pueden arruinar un proceso de comunicacn si el mensaje que se transmite en él no tiene, al menos, las siguientes características:

•         Intencionado. Cualquier mensaje que se emite debe tener un objetivo, una intención. Dicha intención debe condicionar las palabras empleadas y el modo como los gestos acompan dicha comunicación.

•         Claro. Un mensaje debe, sobre todo, ser transparente. Un truco válido
se recurrir a los Siete Sabios del Lenguaje”: ¿qué?, ¿cómo?, ¿cndo?,
¿dónde?, ¿por qué?, ¿para qué?, ¿a quién? La respuesta a dichas preguntas debe estar siempre en todo mensaje que desee ser eficaz. La claridad, además, vendapoyada por el uso de un vocabulario apropiado, el destierro de la ironía y del equívoco, la transmisión del mensaje sin interferencias, la oportuna repetición de conceptos clave

•         Correcto. La corrección gramatical y ortográfica si el mensaje es escrito–
redundará siempre en beneficio de la mayor transparencia del mensaje.

Aunque iremos trabajando más adelante sobre estas cuestiones, siempre hemos de procurar que nuestros mensajes cumplan esas tres notas.



Otros agentes de éxito en la comunicacn

Además del emisor, del receptor y del mensaje, los elementos contextuales tienen una gran importancia en el éxito o fracaso de un proceso de comunicación. A continuación vamos a estudiarlos en detalle indicando algunas pautas para su mejor control.

Como ya hemos dicho, el contexto es el entorno de una determinada acción de comunicación. En todo contexto hay, al menos, tres elementos que intervienen y que de no manejarse adecuadamente pueden estropear la eficacia de nuestra comunicación:

•         El  feedback.  Aunqulexplicaremos  codetalle  a  continuación,  el feedback es una información verbal o no verbal que el receptor envía al emisor indicándole cómo está afectándole el mensaje y reforzándolo. P. ej.: el “sí o el “claro que utilizamos cuando hablamos por teléfono transmiten a nuestro interlocutor la idea de que le estamos escuchando. Del mismo modo, si no miramos a una persona a la cara cuando nos habla le estamos diciendo sin palabras que no le estamos haciendo caso o que hay algo que queremos ocultar.

•         Las interferencias. Son todos aquellos elementos (materiales o no) que intervienen en un proceso de comunicacn y hacen que el receptor no reciba el mensaje o reciba, incluso, uno totalmente distinto al enviado. P. ej.: los ruidos ambientales, la mala relación entre los dos interlocutores

•         Las alteraciones del mensaje. Son todas las desviaciones que muchas veces por interferencias y por falta de feedback adecuado se producen entre el mensaje recibido y el mensaje que se emit.

Es responsabilidad de cualquier comunicador habituarse a controlar estos tres elementos.





La transmisión y recepción de feedback 

Todo proceso de comunicación es un proceso de ida  y vuelta.  El término feedback –que tiene su origen en la Informática retrata la retroalimentación que se produce entre emisor y receptor        en un proceso de comunicaciónEsa retroalimentación nace del intercambio de miradas, signos, gestos o actitudes que constituyen      un refuerzo de lo que se está diciendo.

La adecuada transmisión de feedback en un proceso de comunicacn entre dos personas permite que la comunicación sea más efectiva. En cambio, cuando comunicamos algo sin feedback de ningún tipo, nuestro receptor podinterpretar lo que estamos diciendo de una forma totalmente desajustada.



Cuando somos emisores, el feedback que enviamos unido a nuestro mensaje
(gestos, miradas, tono de voz) lo hace más efectivo.

Cuando somos receptores, el feedback nos permite decirle al emisor qué estamos sintiendo ante lo que nos dice y hacerlo, incluso, sin palabras. Cuando decimos hay miradas que matan estamos haciendo referencia a miradas que transmiten muchas cosas sin necesidad del empleo de palabras.



Consejos para una eficaz composicn de mensajes

A comunicar y a elaborar mensajes eficaces se aprende a través del entrenamiento, del ejercicio y la práctica.

He aquí algunas pautas que pueden ayudarnos a mejorar nuestra capacidad oratoria, tan importante para establecer una adecuada comunicación con clientes y una eficaz red de relaciones comerciales:

•         Habituarse a leer y a escribir. A veces, nuestro escaso vocabulario limita nuestra capacidad de expresión o de entendimiento.

•         Dedicar tiempo a la preparación, al borrador” de lo que vamos a decir.

•         Tener claro qué queremos decir y con qué argumentos y gica lo vamos a decir.

•         Emplear frases breves, sencillas y bien puntuadas.

•         Recapitular a menudo lo dicho para acompañar el proceso mental del receptor.

•         Cuidar el vocabulario, que sea correcto pero transparente, es decir, que no abuse de los términos rebuscados.

•         Principales conductas comunicativas no verbales

•         El lenguaje corporal es una lengua que todos hablamos pero que muy pocos entienden. A continuación vamos a estudiar cuáles son las principales consecuencias de emplear una u otra actitud no verbal en comunicación.